Asclepio era un hijo de Apolo. Este importante dios tuvo sus relaciones con Corónide, a la que dejó embarazada y dejó en Epidauro al cuidado de fieles guardianes. Hay quien dice que, enterado de que luego le fue infiel, la mató y extrajo al bebé para cuidarlo él. Hay quien dice que no, que la muchacha parió tranquilamente. Pero parió a Asclepio, el hijo favorito de Apolo.
Más adelante, cuando Asclepio ya había demostrado sus grandes habilidades, se le regalaron dos tentáculos de la cabeza de la gorgona; una tenía el poder de resucitar muertos, la otra el de sanar enfermedades. Ambas cosas las hizo Asclepio con frecuencia. Asclepio es el dios que sana, el médico divino.
Cómo no, le hicieron su santuario en el lugar en el que nació: en Epidauro. Muchos siglos después, nosotros vamos a visitar el lugar. ¿Interesante? Pues espera, que aún queda más.
Eso de revivir muertos no estaba bien visto, así que Zeus lanzó un rayo a Asclepio y lo mató. Pero ahí comenzó el mito. Enfermos de toda Grecia acudían a todos los templos en los que hubiera un monumento de Asclepio. El mejor, claro, estaba en Epidauro. Allí había un templo con una estatua que representaba al dios con su bastón característico, con una serpiente enroscada a lo largo del palo (aún hoy los médicos lo usan como símbolo).
Igual que hoy acuden los creyentes a los santuarios de curación, como Lourdes, entonces acudían a Epidauro. Muchas personas iban allí a curarse. Se encerraban en una cámara cerca de donde estaba el dios durante toda una noche. Decían que Asclepio se les aparecía en sueños y al despertar estaban ya sanos. Así de fácil.
Y como iba tanta gente, alrededor del templo comenzaron a crecer otros edificios, otros negocios, otras actividades. Había templos de otros dioses, algunos muy llamativos. Había un estadio para celebrar competiciones atléticas. Y había también un teatro. El teatro de Epidauro.
De todos los teatros antiguos, el de Epidauro es el que mejor se corserva. Y debió de ser también de los mayores y mejor construidos. Es impresionante. Cuando estemos allí, no podremos resistirnos a la tentación de dejar caer unas monedas en el centro de la orquesta para ver qué bien se oye desde las últimas filas del graderío.Es impresionante, de verdad. Allí se imagina uno con gran facilidad la grandiosidad del espectáculo de una tragedia representada en esos espacios. Siempre de día y siempre viendo la naturaleza, las montañas, el mar, el cielo, según el sitio en el que estuviera el teatro. Allí resonaron los versos de Sófocles, de Esquilo, de Eurípides. Allí Edipo fue rey de Tebas, Agamenón fue asesinado por su mujer, Ifigenia sufrió la cobardía de su padre, las nobles troyanas fueron dadas como esclavas a los griegos, las bacantes destrozaron a Penteo, Hipólito murió en su carro, tras ser maldecido por su padre. Allí el teatro vivió su mejor momento.
En Epidauro comprenderemos el valor democrático del teatro antiguo, su aportación a la política. Y también lo bien que le fue a Sófocles, pero lo regular que le fue a Eurípides. Cosas de la vida. De la vida griega.
Epidauro es uno de esos sitios en los que enorgullece decir que somos griegos.
Más adelante, cuando Asclepio ya había demostrado sus grandes habilidades, se le regalaron dos tentáculos de la cabeza de la gorgona; una tenía el poder de resucitar muertos, la otra el de sanar enfermedades. Ambas cosas las hizo Asclepio con frecuencia. Asclepio es el dios que sana, el médico divino.Cómo no, le hicieron su santuario en el lugar en el que nació: en Epidauro. Muchos siglos después, nosotros vamos a visitar el lugar. ¿Interesante? Pues espera, que aún queda más.
Eso de revivir muertos no estaba bien visto, así que Zeus lanzó un rayo a Asclepio y lo mató. Pero ahí comenzó el mito. Enfermos de toda Grecia acudían a todos los templos en los que hubiera un monumento de Asclepio. El mejor, claro, estaba en Epidauro. Allí había un templo con una estatua que representaba al dios con su bastón característico, con una serpiente enroscada a lo largo del palo (aún hoy los médicos lo usan como símbolo).
Igual que hoy acuden los creyentes a los santuarios de curación, como Lourdes, entonces acudían a Epidauro. Muchas personas iban allí a curarse. Se encerraban en una cámara cerca de donde estaba el dios durante toda una noche. Decían que Asclepio se les aparecía en sueños y al despertar estaban ya sanos. Así de fácil.
Y como iba tanta gente, alrededor del templo comenzaron a crecer otros edificios, otros negocios, otras actividades. Había templos de otros dioses, algunos muy llamativos. Había un estadio para celebrar competiciones atléticas. Y había también un teatro. El teatro de Epidauro.
De todos los teatros antiguos, el de Epidauro es el que mejor se corserva. Y debió de ser también de los mayores y mejor construidos. Es impresionante. Cuando estemos allí, no podremos resistirnos a la tentación de dejar caer unas monedas en el centro de la orquesta para ver qué bien se oye desde las últimas filas del graderío.Es impresionante, de verdad. Allí se imagina uno con gran facilidad la grandiosidad del espectáculo de una tragedia representada en esos espacios. Siempre de día y siempre viendo la naturaleza, las montañas, el mar, el cielo, según el sitio en el que estuviera el teatro. Allí resonaron los versos de Sófocles, de Esquilo, de Eurípides. Allí Edipo fue rey de Tebas, Agamenón fue asesinado por su mujer, Ifigenia sufrió la cobardía de su padre, las nobles troyanas fueron dadas como esclavas a los griegos, las bacantes destrozaron a Penteo, Hipólito murió en su carro, tras ser maldecido por su padre. Allí el teatro vivió su mejor momento.En Epidauro comprenderemos el valor democrático del teatro antiguo, su aportación a la política. Y también lo bien que le fue a Sófocles, pero lo regular que le fue a Eurípides. Cosas de la vida. De la vida griega.
Epidauro es uno de esos sitios en los que enorgullece decir que somos griegos.
Una historia preciosa. Me gustaría añadir que podemos ver a Asclepio en el cielo durante las noches estrelladas de julio (hacia las nueve) en la figura del Ofiuco/Ophiuchus que significa el portador de las serpientes. Su figura en el atlas imaginario la podéis ver en http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Ophiuchus.jpg
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