jueves, 21 de marzo de 2013

ρεμβέτικο τραγούδι (la canción rebética)

No sé si lo sabes, amigo o amiga, pero queda una semana para que tomemos el avión y pasemos nuestra primera tarde en Atenas. Para que podamos pasear por Ermú y para que veamos, aunque sea de noche, el Parlamento en la plaza de la Constitución, la famosa plaza Síndagma de las noticias de las protestas. No sé si lo sabéis, amigos, pero por aquí ya llega el aroma de Atenas.
Dicen las previsiones climáticas que el tiempo va a estar algo nuboso sin que llegue a llover, y de frío más bien poco, entre 8 y 20 grados. Mejor es imposible.
Yo ya huelo, como te digo, a Grecia. Y parece que ya estoy escuchando la música griega. Hay una música griega que tiene una tradición larga, que se llama rebético y que a los griegos les gusta mucho. El rebético, o canción rebética, es una música que vino de Asia, de Esmirna, de Éfeso, de Eolia, cuando los turcos expulsaron en 1922 a todos los griegos de Asia Menor. Estos griegos se fueron a Grecia, pero allí no cabían. Era un millón de refugiados que se habían quedado sin nada y que llegaban a un país con poco más de cuatro millones de habitantes bastante pobres.
Esta es una historia triste. Esos griegos venidos de Asia se hacinaron en guetos en Atenas, Pireo y Salónica, las grandes ciudades. Allí cantaban sus canciones, teñidas ahora de melancolía y de lamentación por su situación presente. Eso es el rebético.
Todos los cantantes griegos tienen un disco de rebético. También las mujeres. Para un griego, algunas canciones rebéticas son como el alma de su pasado que viene a saludarlos, por eso al escucharlo cierran los ojos, se concentran y se dejan llevar...
Oigamos algunos ejemplos. El más castizo de los antiguos se llama Vasilis Tsitsanis, que aquí canta con A. Jrisafi. La canción se titula El diván (Το ντιβάνι). Una mujer reprocha a su amante que ya no la visite y le dice que es mejor que se largue.

Este es otro cantante de los antiguo, Stratos Payiumtsís. La canción es más alegre, se llama Todos los días medicina (καθε μερα και φαρμάκι)

Ahora escuchamos un cantante más moderno Nikos Papásoglu, uno de mis favoritos, cantando El castañero (ο καστανάς).

Y si te quedan ganas, puedes escuchar al rey de los cantantes griegos, Yorgos Dalaras, con su versión del clásico Cinco años en la cárcel. (πεντε χρονια δικασμένος).



domingo, 3 de marzo de 2013

La espiritualidad de Hosios Lukás

Exterior del monasterio
En la falda del monte Helicón hay un monasterio de monjes católicos ortodoxos. Bajando de Delfos a Atenas... ¿quién se resiste a visitar un lugar tan interesante? Venimos casi peregrinos del santuario de Apolo que hemos dejado en Delfos, arriba, en las faldas de las altísimas montañas. Y sin llegar a bajar del todo a la llanura, nos encontramos con un recóndito monasterio medieval.
La vida monástica se ha continuado desde la fundación del monasterio, a mediados del siglo X. Se dice que el primer monje fue el propio San Lucas (otro, no el de los evangelios, uno medieval), que pasó en aquel lugar los últimos años de su vida, organizando una comunidad primitiva. Luego se construyó el monasterio.
El santo fundador, San Lucas, en un mosaico
Allí se ha vivido la historia de Grecia: ataques de los búlgaros, invasión y persecución de los turcos, la Revolución Nacional... Pero sobre todo, allí veremos cómo es un templo ortodoxo. Y es uno de los mejores, de los mejor decorados.
Los mosaicos de Hosios Lukás son modélicos, son de los que estudiamos en los libros de Historia del Arte. Los dibujos hechos con las teselas no pueden dejar a nadie como si no los viera.
Y, además, Hosios Lukás es uno de esos lugares en los que aflora la parte más espiritual del hombre. Allí ve uno esa manera tan medieval de vivir la religión, como si Dios fuese un vecino más del pueblo, como si nada más que la oración tuviese sentido.