domingo, 3 de marzo de 2013

La espiritualidad de Hosios Lukás

Exterior del monasterio
En la falda del monte Helicón hay un monasterio de monjes católicos ortodoxos. Bajando de Delfos a Atenas... ¿quién se resiste a visitar un lugar tan interesante? Venimos casi peregrinos del santuario de Apolo que hemos dejado en Delfos, arriba, en las faldas de las altísimas montañas. Y sin llegar a bajar del todo a la llanura, nos encontramos con un recóndito monasterio medieval.
La vida monástica se ha continuado desde la fundación del monasterio, a mediados del siglo X. Se dice que el primer monje fue el propio San Lucas (otro, no el de los evangelios, uno medieval), que pasó en aquel lugar los últimos años de su vida, organizando una comunidad primitiva. Luego se construyó el monasterio.
El santo fundador, San Lucas, en un mosaico
Allí se ha vivido la historia de Grecia: ataques de los búlgaros, invasión y persecución de los turcos, la Revolución Nacional... Pero sobre todo, allí veremos cómo es un templo ortodoxo. Y es uno de los mejores, de los mejor decorados.
Los mosaicos de Hosios Lukás son modélicos, son de los que estudiamos en los libros de Historia del Arte. Los dibujos hechos con las teselas no pueden dejar a nadie como si no los viera.
Y, además, Hosios Lukás es uno de esos lugares en los que aflora la parte más espiritual del hombre. Allí ve uno esa manera tan medieval de vivir la religión, como si Dios fuese un vecino más del pueblo, como si nada más que la oración tuviese sentido.

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